El Tribunal Permanente de los Pueblos dedica una sesión a Zaire en Róterdam, del 18 al 20 de septiembre de 1982, a solicitud de organizaciones y ciudadanos opositores al gobierno de Mobutu Sese Seko. La sesión examina la represión política, las violaciones sistemáticas de los derechos humanos y la crisis económica del país, analizando las responsabilidades del régimen y el papel de las potencias occidentales y de las instituciones financieras internacionales en el contexto zairense.
En su sentencia, el Tribunal reconoce el carácter autoritario del régimen de Mobutu, calificando la situación del país como marcada por una violencia institucional sin límites. Afirma que la soberanía de Zaire se ha visto comprometida por un modelo económico dependiente de intereses extranjeros y reivindica la necesidad de un nuevo orden económico internacional basado en el ejercicio efectivo de los derechos de los pueblos.
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