El 25 de agosto nos dejó en Bogotá, a los 82 años, Javier Giraldo Moreno, S. J., una de las personas que, durante los últimos 50 años, ha sido protagonista absoluto de la dramática historia de los derechos humanos en Colombia y ha representado a nivel internacional un punto de referencia imprescindible para todos los movimientos que han luchado por la liberación de los pueblos.
Su presencia desde los años setenta en la vida de las instituciones de la Fundacion Lelio y Lisli Basso, comenzando por la Liga Internacional por los Derechos y la Liberación de los Pueblos y, posteriormente, como miembro de la presidencia del Tribunal Permanente de los Pueblos, ha representado, sin duda, de la manera más completa y arraigada en los terrenos más difíciles, la lógica global de una historia de búsqueda de resistencia y liberación para hacer que los derechos fundamentales sean reconocibles y accesibles.
El papel de Javier, un jesuita con una cultura teológica y jurídica increíble, al convertirse en fundador y ciudadano de la Comunidad de Paz de San José de Apartadó —donde se había trasladado a vivir con el riesgo diario de sufrir violencia paramilitar—, permanecerá para siempre como su legado más fiel y difícil: la expresión concreta y el símbolo de la paz como única respuesta posible a las múltiples formas de negación violenta de la dignidad y la vida.
Esta nota «urgente» refleja la intensidad de la emoción: un agradecimiento, casi imperceptible, tal y como quería ser Javier. El relato de su historia formará parte integrante de esta página web y del futuro de nuestro camino.

